viernes, 18 de enero de 2019

MASCOTA INESPERADA

Hace unos días, regando mis plantas, encontré escondida en una de ellas una paloma blanca, me sorprendí pero no mucho porque en nuestro barrio hay docenas de ellas, y muchos vecinos les dejamos algo para comer en las calles, así que pensé que andaba buscando comida y que al verme se echaría a volar pero no fue así, trató de ocultarse lo más que pudo entre las hojas y yo respeté su temor y me alejé, dándole la oportunidad de tomar su vuelo sin testigos.

Pero los días pasaron y ella no se fue, supuse que estaría lastimada y que por eso no podía volar, mis nietos muy preocupados me pidieron que la llevara al veterinario, - el fin de semana, les dije.

Con el paso de los días, ella está un poco más confiada, ha salido de su escondite y la he podido observar bien, tiene sus plumas blancas, sólo las de la cola son negras, es hermosa y tierna, pero, tiene sus alas cortadas, por eso no ha podido volar, pienso que alguien se las cortó para tenerla como mascota y ella pudo huir pero no llegó muy lejos, me ha dado tanta tristeza verla tratando de elevarse pero por sus plumas cortas no puede hacerlo.

Ahora me estoy preguntando ¿crecerán otras plumas? ¿alguna vez volverá a volar? Ojalá que sí, que ocurra un milagro y ella pueda integrarse a su vida y a su grupo, si no lo hace, seguramente la tendremos acá, alimentándola y tratando de ganarnos su confianza para que pueda vivir en paz, aunque yo sé que no feliz.

jueves, 10 de enero de 2019

¿INTENTANDO?

Digo intentando entre signos de interrogación porque ya no sé si es un intento o un propósito, porque no he cumplido con los propósitos que me hago año con año, de retomar este espacio y publicar aunque sea, una entrada por mes.

Esta vez no planifiqué ningún tema, nada específico, quizá más adelante comparta sobre mis lecturas en el 2018, que regularmente ha sido mi primera publicación cada año, sólo entré con la intención de leer lo que otros escriben y heme aquí, me inspiré y aquí estoy.

Iniciando un nuevo año, con nuevos retos y expectativas, cuando en marzo del 2016 falleció mi nuera de 36 años, quedaron a mi cuidado Omar de 7 y David de 4, entonces pensé que mi tiempo no me daba para mucho, trabajando de 7:00 a 14:00 horas, sólo tenía el resto del día para dedicarlo a ellos, así que me alejé de muchas cosas como lo fue este sitio. Rasguñando minutos por las noches y a veces en las madrugadas pude continuar con mis lecturas, porque pertenezco a un grupo de lectores y eso si que no podía dejarlo, es como mi ruta de escape de la realidad y no es que ésta sea mala, es simplemente necesario volar, soñar y alejarse.

Así estuve hasta octubre del 2018, cuando en mi trabajo me pidieron dar más tiempo, tuve que elegir entre el trabajo y la atención a los nietos, que ahora tienen 10 y 7 años, por supuesto que elegí a los nietos, de esa manera me convertí en persona retirada, confieso que a mis 61 años, esto ha sido un regalo de Dios, no sé lo que vendrá ni lo que me espera, por el momento lo estoy disfrutando, hoy ha sido el primer día de clases de los chicos, y eso me permitió sentarme un rato y escribir.

Espero ser más constante, porque realmente me gusta estar aquí, leer y compartir.

¡Feliz año 2019!

domingo, 28 de enero de 2018

BUSCANDO LAZOS FAMILIARES

Leyendo con mi grupo de lectura La Casa Maldita de Bárbara Wood, nos encontramos con una protagonista joven, 25 años, que regresa a la casa de su familia paterna, desde donde su mamá se la llevó cuando tenía 5 años, buscando sus recuerdos perdidos.
Al morir su madre y estar ella a pocos meses de contraer matrimonio, quiso averiguar lo que su madre le ocultó todos esos años y se va, dejando su vida londinense para llegar a Pemberton Hurst, propiedad de su familia.

Inmediatamente se dio el debate en el grupo, ¿haríamos nosotros lo mismo?, ¿buscaríamos nuestro origen o datos de nuestros antepasados?
La mayoría respondió que no, que no lo harían porque no tiene caso buscar relacionarse con personas desconocidas, que aunque compartan la misma sangre y apellido, no tienen nada en común.

Yo opiné que sí, que yo hurgaría en el pasado para conocer más de mi historia, saber de dónde vienen mis antepasados y mantener el contacto con la familia aunque sea de lejos.
Entonces comenté que gracias a Facebook nos habíamos conocido los descendientes Lavarreda, apellido poco común en Guatemala y desconocido en el resto del mundo, organizamos reuniones, con comida de por medio, e intercambiamos nuestros conocimientos de lo que sabíamos de nuestra familia, de nuestro antepasado, Héctor de La Barreda, quién al llegar a suelo guatemalteco cambió su apellido a Lavarreda.

La historia es muy interesante alguna vez la escribí en este mismo espacio y vuelvo a compartirla para quien quiera leerla.