domingo, 7 de julio de 2013

EL QUE MUCHO ABARCA, POCO APRIETA

Estoy un poco avergonzada por tener este espacio un tanto abandonado, cuando lo inicié me hice el firme propósito de escribir por lo menos una vez a la semana y en los últimos meses no lo he cumplido.

Esta situación ha hecho que me sienta defraudada por mí misma, cometiendo un sabotaje en contra mía, el sentimiento no es nada agradable.

En mi defensa lo único que he de decir es que tengo tantas cosas por hacer, ver, leer, escuchar, atender, y no he logrado hacer el espacio respectivo para lo que también es importante, así que ahora empiezo un mes renovando los votos, espero ser tan constante como lo deseo, aunque mis posts no sean relevantes no dejaré pasar la semana sin actualizar el blog, creo que eso también ha puesto un bloqueo en mí, soy tan crítica conmigo misma que antes de escribir algo esto pasa por el tamiz del cuestionamiento ¿es importante?

Este alejamiento también ha provocado que deje de leer con la regularidad que quisiera a mis amigos bloggeros a quienes envío una disculpa, sus temas son de mucho interés y prometo seguirlos fielmente y no volverme a alejar.

Feliz Julio!





lunes, 24 de junio de 2013

ALGO DE JUNIO

No sé por qué no había podido dejar una entrada en junio, hace casi un mes de la anterior, así que pensando en algo importante para compartir en junio, se me ocurrió contar un episodio que me provocó mucha tristeza pero también una gran felicidad.

Hace dos años, en junio de 2,011, perdí la amistad de una persona a la que quiero mucho y con la que compartía muchas cosas, especialmente esas que no siempre se cuentan, ningún secreto había de mi parte y creí que de la otra parte tampoco, sin embargo sí hubo algo que me ocultó,  y que me molestó muchísimo, me causó mucho dolor, porque yo esperaba la misma transparencia que yo había demostrado.

Lo cierto es que sólo a mí me parecía relevante, a la otra persona no, así que después de algunas discusiones, digamos muchas, jaja, no logramos ponernos de acuerdo y la amistad se terminó, causando un gran dolor en mi corazón.

Pasaron los días, las semanas, yo esperando una disculpa, un "perdóname" y sigamos siendo amigos, pero eso no ocurrió.  Al pasar los meses, mi orgullo desapareció, entonces fui yo la que busqué una reconciliación, pero no tuve ninguna respuesta, nada.  Ya no insistí y dejé que pasara el tiempo.
Este mes, haciendo ya dos años de que aquello pasó, envié un saludo, sin esperar respuesta, sólo para hacer saber que yo estaba pendiente y en paz.

Mi alegría fue muy grande cuando recibí una respuesta, hubo algunos intercambios de opiniones sobre lo sucedido, sin tocar el punto que había originado todo, jaja, aclaraciones necesarias para decir, borrón y cuenta nueva.  La relación se reanudó, no puedo decir que con la misma fuerza de antes o con la misma transparencia, jaja pero sí mejor.  Estoy muy feliz de haber recuperado una valiosa amistad, la cual espero que dure "hasta que la muerte nos separe" y tener cada día, el hombro amigo en quien confiar.

jueves, 30 de mayo de 2013

DE LO ULTIMO DE MAYO

El tiempo se ha pasado rapidísimo, estamos a las puertas del medio año, acá el tiempo cambió, se fueron los calores y llegaron las lluvias, eso no sólo es bueno para las siembras sino también para refrescarnos un poco, tanto refresca que a veces se pasa,  como ayer y hoy, que ha hecho mucho frío luego de 5 días de lluvia ininterrumpidos.

Por eso lo acontecido esta mañana no he podido quitarlo de mi mente, como todos los días, a menos que la lluvia esté muy fuerte, salí a caminar, el viento frío helaba por todos lados, así que apresuré el paso para entrar en calor, no había caminado dos cuadras aún cuando una perra vino hacia mí, me vio y se puso a caminar a mi lado, yo la observaba de reojo como diciéndome ¿y ésta qué?
De repente se adelantaba, cuando había tomado cierta distancia, volteaba a verme y me esperaba, seguía unos pasos a la par mía y luego se adelantaba otra vez, parecía como si estuviera siendo mi vigía.
Llegué a uno de los extremos del camino y la perra estaba unos 10 metros delante de mí, así que cuando me di la vuelta pensé que se quedaría ahí, para mi sorpresa al ratito ya la llevaba a la par mía.  Se le veía feliz, en una de esas pasamos cerca de un pichón que seguramente se cayó del nido o trató de volar y no pudo, pensé que la perra lo iba a atacar, pero se limitó a olerlo y a dar vueltas a su alrededor, creo que estaba intentando buscar la forma de ayudarlo sin saber cómo.  Me dio mucha pena porque yo tampoco pude hacer mucho, escuché el trinar de sus padres desde lo alto del árbol, llamándolo seguramente.
Sin poder hacer nada continuamos por el camino, cuando ya había hecho los 5 kms., fui a sacar el carro del lugar donde lo dejo por las noches, me dio tanta ternura cuando la perrita me vio con esos lindos ojos verdes, como preguntándome ¿y ahora qué?
Cuando abrí el portón, ella entró a revisar qué había dentro, se quedó merodeando por ahí, yo calenté el carro unos minutos y cuando salí me di cuenta que ya no estaba, la alcancé a ver a lo lejos, parada con su mirada hacia donde yo estaba, me dieron tantas ganas de salir corriendo a abrazarla, pero no lo hice, la dejé seguir su camino.
Durante todo el trayecto yo me estuve preguntando, ¿qué haré al terminar el recorrido? ¿la entraré a casa y le daré comida y agua? ¿se quedará echada en mi puerta? La observaba y me daba cuenta que necesitaba de atención veterinaria, a través del pelo blanco, muy ralo, se le veían algunas escoriaciones, llevaba un collar, supuse que tendría un dueño, el cual no apareció.  Su pelo blanco se veía gris por la necesidad de un buen baño y tenía una mancha de pelo negro alrededor de su ojo izquierdo, me gustó y me he pasado el día pensando en ella.