lunes, 21 de mayo de 2012

LA QUINTA LUNA

El sábado 19 concluyó la Liga Nacional de Fútbol, en el cual el Xelajú M.C. se coronó Campeón, por quinta vez en su historia.  Quizá fuera de mi país el fútbol no sea muy relevante, Guatemala nunca ha participado en un Mundial, pero para nosotros es muy emocionante, sobretodo cuando se tiene simpatía por el equipo de nuestros amores, el de nuestra ciudad natal.
El Xelajú M.C. nació en 1,928 bajo el nombre de Deportivo Germania, 10 años más tarde le cambiaron el nombre a ADIX (Asociación Deportiva Independiente de Xelajú) más tarde un 24 Febrero de 1,942, es bautizado con el nombre que lleva ahora.  Las siglas M.C. son las iniciales de un jugador, Mario Camposeco, a quien apodaban el caballero de la cancha por su comportamiento respetuoso cuando jugaba, lamentablemente falleció en un accidente siendo aún joven y de ahí que le agregaran su nombre al equipo, como un homenaje.

La primera vez que el Xelajú fue Campeón de Liga, fue en 1,962, regularmente eran los equipos capitalinos los que ganaban, siendo muy difícil que los provincianos lograran llegar a las finales.  Así que ese fue un gran triunfo.
El segundo título lo ganaron 18 años después!!! En 1,980, sin duda una gran hazaña, dada la competitividad de los otros equipos.
El tercer título lo obtuvieron en 1,996, 16 años más tarde!!! Realmente se hace notorio lo difícil que es que un equipo de provincia gane un campeonato.
El cuarto título fue ganado en 2,007, 11 años habían pasado cuando volvimos a celebrar una gran victoria.
Así que el quinto título, ganado el sábado 19, vino solamente 5 años después, lo cual nos llena de mucha emoción y alegría, sobretodo porque le ganaron a Municipal, un equipo que cuenta con 29 victorias.

Los nacidos en Quetzaltenango, llamados Chivos, debido a que el clima frío es ideal para la crianza de las ovejas y los carneros, llevamos en el alma una canción, Luna de Xelajú, la cual hemos adoptado como el segundo himno nacional, de ahí el título de esta entrada LA QUINTA LUNA, aludiendo a esa canción.



viernes, 11 de mayo de 2012

Y HABLANDO DE MUJERES

No sé cuándo ni dónde se inició este ¿movimiento? o deberé decir ¿defensa?, la verdad es que no sé como catalogar al uso incorrecto del género femenino en muchos sustantivos, pronombres y adjetivos, que en mi opinión han tenido auge por las protestas de algunas organizaciones feministas que continúan alegando su derecho a la igualdad entre los sexos.
Resulta tan chocante escuchar palabras que ni existen en nuestro idioma, que se las inventan con tal de quedar bien o querer demostrar que a las mujeres les dan un trato muy especial, muchas veces hombres presionados por esposas o madres frustradas que piensan que una letra puede darles el lugar que les corresponde en la sociedad.
Hace poco escuché una palabra en labios de un orador de mucha experiencia, que me dejó con la boca abierta, lamentablemente cuando traté de recordarla para ponerla acá, no la recordé, lo cual indica que mi memoria va de mal en peor, pero que sonaba a algo tan repulsivo como decir "la cantanta" cuando se refieren a una mujer que se dedica a cantar.
Supongo que algunas mujeres estarían en mi contra si me oyeran decir que el respeto y consideración se lo gana cada mujer con sus acciones y actitudes, con la instrucción que le den a sus hijos, y con la educación con que traten a las personas del sexo opuesto.
De nada sirve que escuchemos decir, amigos y amigas, señores y señoras, damas y caballeros, estudiante y estudianta, cliente y clienta, paciente y pacienta, etc., etc., etc., si a la vuelta de la esquina los hombres corren al subirse al autobús para lograr un asiento dejando a muchas mujeres de pie, incluso a aquellas que llevan niños pequeños.
Lo que han logrado con todo esto, es hacer cada conferencia más tediosa y aburrida, alargándola innecesariamente con palabras inventadas que en lugar de darle más credibilidad al exponente lo deja como todo un charlatán.  No es así como se le da su lugar a una mujer.



sábado, 5 de mayo de 2012

EL DIA DE LA MADRE

La mujer que más amo y admiro indudablemente es mi mamá, la vida no fue fácil para ella, y a pesar de tantas dificultades y sinsabores, su tenacidad y lucha han sido un ejemplo para mi.
Reconozco también que el amor por mis hijos es muy grande, muy profundo, que sería capaz de dar la vida por ellos si fuera necesario.
Sin embargo, no estoy de acuerdo con la exageración de adjetivos que suelen usarse el 10 de mayo en la celebración del Día de la Madre, poniéndola en un pedestal, casi divinizándola.
Cuando mis hijos eran pequeños y empezaban en el colegio a hablarles del Día de la Madre, y a llenarles la cabeza de todas esas cosas, les aclaraba que en mí no había mérito alguno, no fue porque yo quisiera que ellos vinieron al mundo, que es a Dios a quien debemos agradecer ese regalo invaluable de la maternidad.  Es El quien permite la concepción, la formación de un nuevo ser dentro del vientre, esa experiencia de nueve meses, en algunas menos, que despiertan los instintos maternales con que Dios creó a la mujer, para que disfrutara de ese milagro de la vida.
Que si uno tiene que soportar, en la mayoría de los casos, mareos, náuseas, vómitos, desmayos, y algunas cosas más durante el embarazo, es cierto.  Que si el trabajo de parto es doloroso,  insoportable, que casi sentimos que estamos a punto de morir, también es cierto, que si los primeros días de la amamantada nos hacen llorar, efectivamente así es.
Pero todo eso, ese proceso, es parte de las consecuencias por la desobediencia de Eva, sí, de Eva la mujer de Adán, si ella no hubiera hecho caso a la serpiente (satanás) la experiencia del nacimiento de un bebé hubiera sido lo más natural y cómodo del mundo.  Lamentablemente, y aunque muchos no lo entiendan, la herencia de Eva nos fue repartida a todas las mujeres, y aunque a algunas les va mejor que a otras, de alguna manera las palabras que Dios profirió el día que desobedecieron en el huerto del Edén, se cumplen: "A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos..." así que, no tenemos que vanagloriarnos por nada, todo viene de Dios.
Que si debemos honrar a nuestra madre, claro que sí, también está en los Mandamientos, pero eso es muy diferente a adjudicarle méritos que no tiene, y debemos hacerlo cada día de nuestra vida, no sólo un día.  Nuestra gratitud, alabanza y adoración, por tener a una madre, tiene que ser únicamente para Dios.